25 marzo, 2018

Carta de bienvenida del Presidente de Honor de CCD

 

Lorenzo Olarte y Adolfo Suárez

Lorenzo Olarte y Adolfo Suárez

 

Queridos amigos y compañeros:

 

Quienes tuvimos inmensa la suerte de vivir la Transición y de colaborar muy de cerca con aquel hombre irrepetible que fue el Presidente Adolfo Suárez, sentimos, sobre todo en estos días, una añoranza especial y -por qué no decirlo- también una tristeza inconmensurable viendo como la política española se ha  degradado progresivamente, a medida que ha ido transcurriendo el tiempo, de una manera tan intensa que parece imparable.

Y es que actualmente vivimos unos tiempos en los que la corrupción, por ejemplo, irrumpe por doquier de forma tal que, aunque no lo sea, parece un hecho natural, por cuya razón, junto a su desazón por las continuas peleas y formas de los interminables enfrentamientos entre los pertenecientes a la llamada clase política, la ciudanía la detesta.

Por otra parte, al contrario de lo que afortunadamente aconteció durante la Transición, la mayor parte de los integrantes de las distintas fuerzas políticas, acaso por carecer de un mínimo sentido del Estado, en sus permanentes enfrentamientos más que como simples adversarios, que es como se debieran tratar entre sí,  lo hacen como verdaderos enemigos, eligiendo una senda que no conduce a ninguna parte. Nos hallamos, pues, sin la menor duda, ante un momento en el que ahora, como nunca en estos últimos años, se echa muy de menos aquel Centro, que un día, por la falta de Suárez como único líder del mismo, se lo repartieron entre la derecha y la izquierda, como si de la túnica sagrada se tratase: el Partido Popular, en su vano intento de hacer creer a la ciudadanía en general que no era  una derecha pura y dura sino un centro-derecha, a la vez que el PSOE, decía ser, no como hoy ya dicen  claramente de izquierdas, sino un centro-izquierda.

Hoy, con la irrupción de “Ciutadans”, una derecha moderna y joven, tan respetable por nosotros cono las dos fuerzas políticas anteriores, por ser más progresistas que el anquilosado PP quieren hacer ver al electorado en general que son de Centro, aprovechando su popularidad por haber defendido con gran entereza en su Comunidad Autónoma la unidad de España, para lo cual no era preciso ser de centro, aunque en aquel aspecto tuviesen   con nosotros, el CCD, que si somos el centro y además herederos de la ideología de Suárez,  el mismo parecer contra todo tipo de secesionismo.

Tras una primera época en que “Ciutadans” abominaba de lo que Adolfo Suárez y el suarismo y todos los responsables de la Transición habían representado para  España, pretenden hacer hoy lo que antes hicieron PP y PSOE: ocupar el espacio que dejaron libre los centristas de entonces, especialmente tras la enfermedad y fallecimiento del mejor e irrepetible Presidente del Gobierno español que hemos tenido desde la muerte de Franco y que nosotros, el CCD,  hemos heredado de aquel no precisamente a beneficio de inventario: el diálogo, la tolerancia y la moderación, como guías que siempre marcarán, si abandonarlo, nuestro rumbo.

Desde cuando militaba en las filas suaristas, como después, en que tuve el inmenso honor de ostentar la Presidencia del CCD, como siempre ha ocurrido en nuestro partido,  siempre mantuve la independencia más absoluta respecto a los poderes fácticos precisamente por ser heredero del suarismo, ya que nuestro compromiso lo ha sido, también siempre, tan solo con nuestro electorado que a buen seguro se incrementará en el futuro habida cuenta de nuestra coherencia política y perseverancia en nuestros valores centristas.

Estamos todos, pues, en el buen camino, en el único camino posible en defensa de quienes han confiado y de quienes en el futuro nos hagan, cono aquellos, el honor de depositar en nosotros su confianza: en este centro, desde el cual seguiremos trabajando hasta la extenuación, si preciso fuera, a fin de que las instituciones de nuestro país puedan transformarlo en lo que precise, desde la ética, el rigor y la filosofía del centrismo.

Antaño, cuando joven, mis seguidores me llamaban “El león”. Hoy, gracias al CCD, sus militantes y seguidores, me sigo considerando un león: un joven león de 85 años.

Con mi invariable amistad y un fuerte abrazo,

 

 

-Lorenzo Olarte Cúllen-

Presidente de Honor del CCD